lunes, 3 de octubre de 2011

¿Crees en la reencarnación?

Siempre la misma historia: quienes creen en la reencarnación piensan que en la otra vida fueron Cleopatra, Octavio, Napoleón o Greta Garbo. Deberían leer la entretenida (y no más que eso) novela Maldito karma de David Safier en la que se narran las reencarnaciones de una presentadora alemana de televisión en una hormiga, un gusano y... (¡no cuento más!, ¡lee!).

El karma es un concepto religioso indio, en el diccionario de la RAE lo definen como: ‘energía derivada de los actos que condiciona cada una de las sucesivas reencarnaciones, hasta que se alcanza la perfección’. Es una palabra del sánscrito (lengua ya muerta de la India) que ha llegado al español a través del inglés y que se incorporó muy recientemente (después de 1992) al diccionario académico.
En la historia de la lengua también hay formas lingüísticas que mueren y luego reaparecen convertidas en otra cosa. A este modelo de comportamiento no lo llamamos reencarnación, sino, siguiendo la propuesta del académico P. Álvarez de Miranda poligénesis temporal, y un ejemplo lo tenemos en las palabras azafata y deporte. Azafata era un término que se empleaba en la Edad Media para aludir a las camareras de la reina, que portaban un azafate ‘canastillo’ mientras las reinas se vestían. Cuando surge la navegación aérea, para traducir el inglés stewardess ‘mayordoma’ se emplea azafata (frente a la creación léxica por compuesto, propia del español de América: aeromoza). Por su parte, deporte (o depuerto) se empleaba en la Edad Media con el significado de ‘entretenimiento, solaz’ y muy posteriormente sirvió para traducir al inglés sport.
Fíjate en estas palabras del español ya muertas: cras ('mañana'), alfóncigo ('pistacho'), adufe ('pandero'), miga ('escuela de niñas'), ý ('allí') ¿las resucitarías o las reencarnarías con algún significado nuevo? ¿Qué palabra perdida harías que se reencarnase en otra cosa? Cuida de tu karma, inventa un poco y deja tu comentario.
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Siempre la misma historia: quienes creen en la reencarnación piensan que en la otra vida fueron Cleopatra, Octavio, Napoleón o Greta Garbo. Deberían leer la entretenida (y no más que eso) novela Maldito karma de David Safier en la que se narran las reencarnaciones de una presentadora alemana de televisión en una hormiga, un gusano y... (¡no cuento más!, ¡lee!).

El karma es un concepto religioso indio, en el diccionario de la RAE lo definen como: ‘energía derivada de los actos que condiciona cada una de las sucesivas reencarnaciones, hasta que se alcanza la perfección’. Es una palabra del sánscrito (lengua ya muerta de la India) que ha llegado al español a través del inglés y que se incorporó muy recientemente (después de 1992) al diccionario académico.
En la historia de la lengua también hay formas lingüísticas que mueren y luego reaparecen convertidas en otra cosa. A este modelo de comportamiento no lo llamamos reencarnación, sino, siguiendo la propuesta del académico P. Álvarez de Miranda poligénesis temporal, y un ejemplo lo tenemos en las palabras azafata y deporte. Azafata era un término que se empleaba en la Edad Media para aludir a las camareras de la reina, que portaban un azafate ‘canastillo’ mientras las reinas se vestían. Cuando surge la navegación aérea, para traducir el inglés stewardess ‘mayordoma’ se emplea azafata (frente a la creación léxica por compuesto, propia del español de América: aeromoza). Por su parte, deporte (o depuerto) se empleaba en la Edad Media con el significado de ‘entretenimiento, solaz’ y muy posteriormente sirvió para traducir al inglés sport.
Fíjate en estas palabras del español ya muertas: cras ('mañana'), alfóncigo ('pistacho'), adufe ('pandero'), miga ('escuela de niñas'), ý ('allí') ¿las resucitarías o las reencarnarías con algún significado nuevo? ¿Qué palabra perdida harías que se reencarnase en otra cosa? Cuida de tu karma, inventa un poco y deja tu comentario.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

'Cras' es palabra rediviva sub specie verbal, quién no recuerda esa operación tan bonita y chomskiana que se llama 'procrastinar' y que todos los libros sobre quesos, ovejas y ferraris para ejecutivos abúlicos emplean, junto al sustantivo 'procrastinación', que se me cae de los labios de pomposo (y en CREA hay un tipo llamado Alain Derbez al que le gusta procrastinante, y no piensen que es francés, sino del mismo Veracruz. Se presenta a sí mismo como Escritor, músico, crítico, promotor cultural, maestro y conductor y productor radiofónico. Procrastinante, claro). El DRAE, por cierto, da el verbo como cultismo, pero desde el siglo XVI prácticamente no se ha vuelto a emplear hasta tiempos modernos, y no sería descartable que el uso actual haya obedecido a una reencarnación de espíritu sajón y no latino.

JRM

Lola Pons dijo...

¿Y por qué no decimos procrasnar? Si se trata de dejar para mañana, bastaría con pro+cras, ¿no? Gracias por el comentario, Javi.

Anónimo dijo...

¡porque la etimología popular rechaza toda forma que tenga apariencia de asno! Bueno, procrastinar deriva en realidad de pro + crastinus 'para mañana', que es el adjetivo correspondiente al adverbio cras (que yo sepa *crastino no existía en latín clásico). Consultaré a mis amigos Meyer-Lübke, Ernout y Meillet, que no están en casa ahora.

JRM

Al norte de los nortes dijo...

¿Esto es lo que pasó con "guay"? ¿Tiene que guardar una relación semántica con el antiguo término o basta con que sea sólo la misma forma, y coincidan por casualidad? un saludo

Yago dijo...

"Cras credo, hodie nihil", de donde viene nuestro famoso "Hoy no se fía, mañana sí". "Crastinus,-a,-um", efectivamente, no es muy frecuente en LC, pero aparece, por ejemplo, en T. Livio: "itaque deficiente oratione 'quando quidem non tam facile loquor' inquit, 'Quirites, quam, quod locutus sum, praesto, crastino die adeste" (Ab urbe condita, lib.2, párr.9). Sobre etimologías, cuervos y procrastinaciones habla este artículo de Gabriel Zaid que, a pesar de ser un poco extenso, te recomiendo, Javi (bueno, y a todos los nosolodeyodblogueros, por supuesto):
http://www.letraslibres.com/revista/convivio/procrastinar?page=full

Anónimo dijo...

¡Gracias Yago, por el enlace, y el ejemplo de Tito Livio, que no conocía! Está muy bien el artículo, muy completo, aunque a veces produce sonrojo tener que agradecer al inglés la incorporación de voces latinas al español. Esperemos que algún día se produzca una nueva oleada de escritores latinizantes...

JRM

Yago dijo...

Eso, eso... ¡molaría otro siglo XV, pero a lo bestia!

Grupo NT dijo...

Llegará.

Yo resucitaría entrambas, pero sólo por comodidad y con el significado de "entre ambas", así se eliminaría la supuesta paradoja de la forma actual (aunque en desuso) entrambas.

Angelus

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