miércoles, 26 de enero de 2011

¿Y cómo hablaría la mamá de Marco?

En un pueblo italiano, al pie de la montaña, vive nuestro amigo Marco... ¿Tú también pasaste las meriendas de tu infancia viendo estos dibujos animados? ¡Cómo sufría el pobre Marco! Su madre lo dejaba para marcharse a trabajar a Argentina, las cartas comenzaban a faltar y él decidía embarcarse hacia América en su busca. De los Apeninos a los Andes se subtitulaba esta serie de animación que nos acompañó en la niñez, y que hacía (a partir de un cuento de 1886, de Edmundo de Amicis) un retrato de la migración de miles de europeos a Hispanoamérica en el siglo XIX.
En concreto, Argentina recibió entre el siglo XIX y el XX unos cuatro millones de migrados que mayoritariamente procedían de Italia. Esos inmigrantes italianos que llegaron a Buenos Aires y a zonas del litoral (Santa Fe, pero también Córdoba, Mendoza, Tucumán) dieron lugar a un curioso caso de lengua mixta; la mezcla del español con el italiano creó una modalidad lingüística híbrida y efímera, el cocoliche, donde se mezclaban léxico y estructuras morfosintácticas del italiano y del castellano:
"Amico don Vieco Pancho / osté al borronear papel, /
aquí me ha fato in pastel / que ni lo come ni el chancho”.
La leyenda hace nacer el nombre de uno de esos migrados que hablaban en mezcla, Antonio Cuccoliccio ("Mi quiamo Franchisque Cocoliche e sono creolio hasta lo güese"). Pero el bilingüismo fue transitorio y el cocoliche terminó desapareciendo en el siglo XX. Los italianismos léxicos que aparecen en el español austral (Argentina, Uruguay, Paraguay) provienen de esa masa de migrados: grapa para ‘aguardiente’, valija para ‘maleta’, bagayo para ‘paquete’ o laburo para ‘trabajo’. Y esta es solo una parte de los muchos italianismos del español.
Ya dedicamos una entrada hace un año a la historia de la lengua en los dibujos animados. Puedo asegurar que cuando era niña no me planteaba en qué lengua hablaba la mamá de Marco...
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En un pueblo italiano, al pie de la montaña, vive nuestro amigo Marco... ¿Tú también pasaste las meriendas de tu infancia viendo estos dibujos animados? ¡Cómo sufría el pobre Marco! Su madre lo dejaba para marcharse a trabajar a Argentina, las cartas comenzaban a faltar y él decidía embarcarse hacia América en su busca. De los Apeninos a los Andes se subtitulaba esta serie de animación que nos acompañó en la niñez, y que hacía (a partir de un cuento de 1886, de Edmundo de Amicis) un retrato de la migración de miles de europeos a Hispanoamérica en el siglo XIX.
En concreto, Argentina recibió entre el siglo XIX y el XX unos cuatro millones de migrados que mayoritariamente procedían de Italia. Esos inmigrantes italianos que llegaron a Buenos Aires y a zonas del litoral (Santa Fe, pero también Córdoba, Mendoza, Tucumán) dieron lugar a un curioso caso de lengua mixta; la mezcla del español con el italiano creó una modalidad lingüística híbrida y efímera, el cocoliche, donde se mezclaban léxico y estructuras morfosintácticas del italiano y del castellano:
"Amico don Vieco Pancho / osté al borronear papel, /
aquí me ha fato in pastel / que ni lo come ni el chancho”.
La leyenda hace nacer el nombre de uno de esos migrados que hablaban en mezcla, Antonio Cuccoliccio ("Mi quiamo Franchisque Cocoliche e sono creolio hasta lo güese"). Pero el bilingüismo fue transitorio y el cocoliche terminó desapareciendo en el siglo XX. Los italianismos léxicos que aparecen en el español austral (Argentina, Uruguay, Paraguay) provienen de esa masa de migrados: grapa para ‘aguardiente’, valija para ‘maleta’, bagayo para ‘paquete’ o laburo para ‘trabajo’. Y esta es solo una parte de los muchos italianismos del español.
Ya dedicamos una entrada hace un año a la historia de la lengua en los dibujos animados. Puedo asegurar que cuando era niña no me planteaba en qué lengua hablaba la mamá de Marco...

4 comentarios:

Ser paciente tiene su precio... dijo...

Ya se entenderá mejor cómo Messi es argentino con ese apellido tan... ¿italiano?.

F. Rubio

Lola Pons dijo...

...hijo de Jorge Horacio Messi y de Celia María Cuccittini. Pues no, no son de la Meseta castellana tales apellidos.

Anónimo dijo...

¿El cocoliche era una especie de sayagués, quiero decir se usaba para hacer burla de cómo hablaban los recién llegados de Italia en los sainetes? ¿Qué relación tiene con el porteño de la cumbias villeras? Y otra cosa, la Wikipedia ofrece esta etimología de cocoliche, que no sé si es cierta pero al menos es graciosa: "¿q(ué)co(sa) (è) lo (que) dic(h)e?"
Pablo C.

Lola Pons dijo...

Hola Pablo. No, a diferencia del sayagués o de la imitación áurea del habla de negros, el cocoliche (que podía ser usado humorísticamente para retratar al inmigrante italiano de las primeras generaciones) sí se habló. Al darle nombre, lo asimilamos a una lengua en todos sus ámbitos, cuando, por los testimonios que hay, parece la interlengua de esos italianos que no sabían hablar bien español y que, a partir de un patrón románico común, mezclaban palabras de ambos idiomas (otra muestra más: ¿Má, si osté trova tanto sicuro de que no fueron lo
anarquista, perqué no ne diche quien o quienes hano statu a colocare la bomba?”). El propio De Amicis, autor del cuento de Marco al que aludíamos en la entrada, criticaba a esos italianos que cruzaban el Atlántico y hablaban un italiano y un español con errores y decían "si precisa molto plata" por "ci vuole molto denaro". La etimología de Cocoliche que da Wikipedia es peregrina, el nombre viene de un personaje cómico que explotaba esa lengua mixta (acuérdate que Cocoliche se llamó años después unos de los títeres de cachiporra de Lorca). El lunfardo va por otro camino, no es una lengua mixta sino un conjunto léxico particular. Por cierto, en un congreso hace años conocí a una buena compañera argentina de ascendencia italiana que me confirmaba que su abuela, recientemente fallecida, era aún "un fósil de Cocoliche". Fíjate si fue real...

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